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Eleomar Puente
Cóctel de modernidadLa complejidad de la vida actual es el gran tema que atribula al artista cubano Eleomar Puente, quien construye un mundo propio donde cruza fantasía, humor y cinismo, sueño y realidad, abordando también temas muy propios del continente, como la migración, la injusticia, el abuso de poder o la falta de libertad. Participando entre noviembre y diciembre en las ferias Pinta (Nueva York) y Art Basel (Miami), el artista nacido en Santiago de Cuba y radicado en República Dominicana desde 1993, es una de las firmas visibles dentro de las últimas generaciones de pintores en Centro América y el Caribe.
Una agresiva y cotidiana realidad es la que narra Eleomar Puente (1968) a través de los artefactos y figuras antropomorfas que conviven en los insólitos espacios de su imaginario pictórico. En ellos, la iconografía se hace única, albergando bizarros personajes que representan los rasgos más negativos del ser humano. En ese mundo fantástico, el pintor cubano es consciente de su poder, justificando cada pincelada a partir de un trabajo metódico de construcción que alumbra un universo palpitante.
"Toda la obra ha sido una consecuencia de un discurso todavía inconcluso donde los personajes han ido evolucionando y los escenarios han tomado nuevas expresiones atmosféricas, dándole un toque más tecnológico y espacial", argumenta Puente, quien asume su búsqueda personal por encontrar una firma inédita, plasmando siempre las peculiares siluetas que lo han acompañado desde su infancia.
Y es que existe una relación profunda entre el pintor y la obra, ya que una se convierte en verdadera extensión del otro, difuminando el límite entre ambas dimensiones: "Vamos de la mano, cada obra resume experiencias, momentos vividos o narrados en mi mundo circundante", agrega el artista nacido en Santiago de Cuba, formado entre la Escuela Provincial de Artes Plásticas José Joaquín Tejeda de esa ciudad y la Academia San Alejandro de La Habana, para radicarse desde 1993 en República Dominicana.
¿Qué fue lo que te fascinó del arte y cómo lo descubriste?
El arte ha formado parte de mí desde que nací, tuve una infancia donde me rodeaba en cada esquina de la casa de pinceles y pinturas, asimilando figuras extrañas y ciertas vibraciones de grandes telas creadas por mi padre. Naturalmente me creí artista desde entonces, todo lo que me rodeaba lo intervenía o transformaba, y poco a poco fui descubriendo ese gran comienzo que hoy forma parte de mi vida.¿Qué tipo de influencias recibiste?
Al principio eran un poco de todo, desde un Lam con sus fuertes símbolos y formas, un Dalí donde lo surreal alimentaba el subconsciente, hasta un Pollock que gestualmente resume un hecho. Totalmente abierto a todo un universo pictórico, fui caracterizando mi iconografía para poder dialogar desde mi punto de vista con lo que hasta hoy comunico en mis obras.Un gran mundo
De esta forma, Eleomar Puente fue empuñando el crayón y el óleo para repetir pigmentos monocromáticos que se agrupaban en líneas incompletas de colores. Hasta que finalmente dio con su actual soporte: el acrílico, material que -según él- es más dócil y saludable para los propósitos que persigue.El artista fue construyendo así escenarios fantásticos que se convirtieron en analogías del mundo moderno, advirtiendo sobre grandes problemas humanos y denunciando metafóricamente los atropellos sociales que afectan a nuestro continente.
Sus imágenes figurativas protagonizan escenas que van desde lo apocalíptico y lo futurista, a lo derechamente irreal y absurdo. "Los personajes nacieron, crecieron y se desarrollaron clonando al ser humano; al principio eran cuervos, cerdos y moluscos que habitaban y manipulaban maquinarias mecánicamente infuncionales, (...) envolviéndome en sus vicios y costumbres", afirma.
Existen obras monocromáticas y otras llenas de color. ¿Con qué criterio optas por una u otra modalidad?
Al momento de plasmar una obra, sea por el tema o el mensaje, se descifra como los sueños a colores o en blanco y negro. El color puede utilizarse como símbolo para destacar objetos o escenas específicas y las que se ausentan de él recrean ambientes y atmósferas de siniestros y desgarrantes momentos, donde a favor del contraste se determina la esencia de la situación.¿Cómo definirías el resultado?
Realmente no tengo una definición exacta, (mi arte) ha sido un gran cóctel de la vida moderna, reflejo de lo que se vive y se siente más allá del posmodernismo.¿Cómo lo describirías entonces?
Un gran mundo donde el humor y el cinismo van de la mano, caracterizado majestuosamente por el ser humano que en nombre del amor, es capaz de todo, sea sueño o realidad.Ser Político
Existen diversas temáticas que visitan y revisitan el trabajo de Eleomar Puente. Para él, las ideas vienen y van según oscila el mundo real en el que está inserto. Entre ellas, le atrae mucho el carácter político del ser humano y cómo su oficio resulta ideal para tratar con absoluta libertad aquellos aspectos que lo inquietan.Latinoamérica y su amplia riqueza cultural es uno de ellos, así como también su accidentada historia que redunda en aquellos problemas sociales de los cuales el cubano se hace eco para denunciarlos a través de su particular universo. No es sólo su condición de artista, sino su patria la que también ha complotado para que fenómenos tan nuestros como la migración, la injusticia, el abuso de poder o la falta de libertad, afloren de manera significativa en el acrílico.
Cuestionado sobre qué significa ser un artista cubano, o qué papel juega aquella característica en su modo de expresión, Puente responde: "La política es una condición humana de la cual es inevitable desprenderse, ya que toda esencia humana está basada en un poder (...) los artistas nos hemos hecho eco de críticas y denuncias de las condiciones actuales de nuestro país. Al igual que en todo el Caribe y Latinoamérica, se ha vivido una realidad socio-política parecida, en donde el circo político es una actuación constante de aberraciones, impunidades, falsas promesas y división de clases, donde la esencia del poder es disfrutada por una minoría".
El tiempo también parece ser uno de los elementos claves que cruzan su obra reciente. En algunas escenas se delata el paso sostenido de las eras a través del juego de luces y sombras que grafican día y noche. En otras, símbolos como el reloj y su maquinaria interna también se hacen presentes.
En "Agujeros del Delirio", su última muestra inaugurada en Miami en septiembre de este año, Puente establece un punto de inflexión en su carrera, demarcando un antes y un después en la manera en que se conforman sus espacios. Según él, la serie "resume una etapa donde todo lo anteriormente visto adopta un nuevo lenguaje, nuevos ángulos, nuevas dimensiones en las escenas y en los eventos ocurridos, dramatizando de una forma inerte un nuevo comienzo. El espectador casi siempre es quien focaliza desde la altura lo que pasa y acontece en cada situación".
El artista nos habla además de su intenso calendario de exhibiciones: "Acabo de terminar dos muestras personales. Una se presentó hasta septiembre en Ciudad Panamá, Galería Mateo Sariel, y la otra está hasta el 8 de noviembre en Miami, en la Galeria Lyle O Reitzel. Luego estoy exhibiendo un conjunto de obras en la ciudad de Nueva York, en Pinta Art Fair, para ir en diciembre a Art Basel de Miami".
Sin embargo, no son los grandes hitos internacionales los que mueven al pintor cubano. Para él, los buenos momentos se viven de forma mucho más íntima: "Cuando enfrento mi obra al público y tengo la suerte de intercambiar experiencias y reflexiones, logrando descubrir en cada individuo una diversidad infinita de interpretaciones".
Juan Pablo Colin, periodista
Revista Arte Al Límite, edición 28
















































































