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Cristina Fresca
Infancia permanenteUna niña –rodeada de luz- observa al espectador mientras juega con su muñeca. La infancia y el juego son los temas centrales de la obra de Cristina Fresca, artista que se ha destacado por el uso creativo que le da a la fotografía y por lo lúdico de sus retratos. Conversamos con la talentosa argentina sobre su último trabajo, “Ellas”.
Por Leonie Schilling, periodistaLa artista llegó a la fotografía casi jugando y hoy esta técnica se ha vuelto una compañera inseparable como instrumento de creación. En busca del alma de las cosas, Cristina desnuda las capas de sus objetos fotográficos y va buscando su propia esencia, tal como si fuera una Mamushka.
Desde pequeña la artista se interesó por la pintura de manera compulsiva, casi por instinto. Obedeciendo a este impulso, se inició en talleres particulares de pintura. Años más tarde se alejaría de esta técnica y, por necesidad, descubriría la fotografía como medio de expresión. Fue al momento de crear la serie “Carta, objeto, valioso”, cuando se percató que no tenía a mano los materiales necesarios, sino sólo su cámara fotográfica. Y de ese modo, casi jugando, comenzó a fotografiar las cartas a la orilla del mar, que luego de varios años la llevarían a “Ellas”, su último trabajo.
Comprometida diariamente con el proceso de creación y con el tiempo que vivimos, la artista busca entregar su visión del mundo que la rodea, donde las pequeñas cosas de la vida hacen a otras no tan pequeñas. A través de esta exploración, Cristina intenta encontrar su esencia, evaluando sus periodos transitados y los resultados que ellos han tenido, tanto en su carrera artística, como en ella misma. “Al sacar una de esas etapas aflora la otra, en un continuo acercamiento a su naturaleza más esencial, a la manera misma de una muñeca rusa”, asegura la fotógrafa.
La vida de Cristina parte en Buenos Aires en 1962, pero su historia como artista surge en los talleres particulares de pintura de su infancia. Luego toma cuerpo con su formación en las Escuelas de Arte Prilidiano Pueyrredón y Ernesto de La Carcova. Y es finalmente con su maestro, el artista Horacio D’Alessandro quien, con su pasión, dedicación y compromiso, la marca como artista y la invita a recorrer el mágico mundo del arte. Esto, junto con el apoyo de la galería ArtexArte -dirigida por Luz Castillo- han fortalecido su carrera artística al punto de ganar diversos premios tanto en Argentina como en Europa.
El arte siempre estuvo presente en su vida, y la pintura fue la herramienta para transmitir su pensar y su sentir. A través del tiempo y la experiencia, Cristina descubrió por medio de la acuarela su inquietud, pasión y preocupación por la luz. Para ella el arte es una fuente inagotable que traspasa los tiempos y las generaciones. Y el medio con el que la artista se conecta con el arte es la fotografía. Ésta le permite dialogar fuertemente con la luz, la transparencia y le da la libertad de poder concretar sus pensamientos.
Llevada por sus inquietudes y su curiosidad, Cristina descubrió que la esencia de la imagen es lo que aflora lenta y pausadamente, de atrás para adelante. “Es la duda la que me emociona, me arrastra a investigar, a buscar una respuesta a la esencia. De este modo construyo nuevas imágenes que me permiten otorgarle a los objetos una esencia casi humana”, afirma.
Su deseo final es que el espectador, al ver sus imágenes, se conmueva, emocione y que lo deje pensando sobre lo que hay más allá de una imagen. Provocar una reflexión de lo que desde el comienzo de nuestras vidas albergan las miradas, no como aspecto único, sino con lo que ellas guardan detrás.
Cristina se inspira en la vida misma, en la multiplicidad de incentivos y referentes del tiempo en que vivimos. Las situaciones que la rodean a ella y a sus seres queridos, las imágenes y los momentos del día a día son disparadores. La suma de situaciones, imágenes y momentos es una triología capaz de albergar las emociones más puras de la artista.“Ellas”
En “Ellas” -su última serie-, Cristina trabajó con modelos femeninos, adultos y niños. Con meticulosas tomas y cuidadas intervenciones digitales, la artista concreta la imagen para que ésta deje abierta una nueva posibilidad. Esta obra es el transcurrir de un viaje en el que ella se detiene para desarrollar una serie que inevitablemente la llevará a otra.
La artista busca captar en “Ellas” un instante que hable de muchos otros instantes. El “para qué” de la mirada del personaje, y su conquista de la mirada del espectador. Es esa tri-dimensionalidad que permite al espectador enfrentarse a un tiempo real, y al tiempo imaginario.La infancia y el movimiento juegan un rol protagónico dentro de la serie, en el cual niñas observan al espectador, rodeados de luz y transparencia, escondidas o jugando con objetos simbólicos. Para Cristina, los niños y la infancia poseen la inocencia como valor absoluto, algo que los adultos muchas veces pierden con el tiempo. A través de su trabajo, la artista quisiera que ellos recordaran lo que es ver el mundo con ojos inocentes y se reencuentren con aquel regalo que recibieron de pequeños.
¿Qué temáticas ha querido abordar con su reciente trabajo?“Ellas” aborda una reflexión sobre aspectos de la infancia y nuestras miradas insertas en un mundo que permanece flotando en un espacio indefinible, un mundo que se observa a través de la invisibilidad de esa mirada.
En esta obra, la niñez es presentada como un sujeto que mira y entrega, pero siempre con el riesgo de que esa entrega pueda desaparecer ante el menor gesto compulsivo. Así lo que aparece de repente puede perderse y con él, el sujeto que mira. Esta dialéctica presenta la persistencia de este mundo frágil, que solo se hará visible al mostrar su fragilidad y su temor a la pérdida.
¿Qué refleja la luz y la fragilidad en sus fotografías?
La luz es un aliado pictórico que permite crear un juego de definiciones e indefiniciones. Provoca tensiones entre lo visible y lo no visible. Te lleva a preguntarte qué es lo que se oculta detrás de la luz. Todo lo que es, es por que tiene forma. Tal vez modificando ese relato formal con la luz, se puede producir un diálogo superador. La luz es quien diseña e insinúa mi recorrido para que en cada imagen la luz de mi lugar no haga más que reflejar la imagen de la luz de los otros.La fragilidad es el testimonio fiel de cómo veo el mundo. Busco trasmitirle al espectador que lo frágil es un valor, pudiendo ser el motor que nos ayude a rescatar los valores de la permanencia. Apelo a la presunta fragilidad de la infancia, que no se rompe si no que se rescata.
¿Los objetos lúdicos y el movimiento son formas de apelar a la memoria o a la atemporalidad?
El carrusel clásico retorna una y otra vez sobre sus huellas ante la mirada atenta de la niña que habita en mi memoria. Con el carrusel aparece el juego y la infancia. Las imágenes se suceden en un fluir de transparencias, articulando distintos tiempos. Es ahí en donde se produce una lúcida visión del presente que conjuga realidades insoslayables y fervorosos deseos de cambio.
Por medio del movimiento surgen los recuerdos. La sensación de movilidad circular detona la memoria. La calesita gira hasta desdibujarse y el paisaje conocido se fusiona con elementos no explorados. Este movimiento continuo facilita la articulación de fantasías, recuerdos, deseos y temores. La mirada va y viene entre el sueño y un despertar abrupto.
¿Qué es lo que se esconde detrás de la luz?
Un camino a develar...
















































































