Carmen Julia Aguirre

Carmen Julia Aguirre

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Galeria

Reseña

Cuerpos nuevos se toman los rincones de la casa y el jardín de Carmen Julia. Un hombre sentado se sostiene la cabeza meditabundo; una pareja soñadora busca en el cielo un cometa lejano; una niña reposa junto a la piscina… Así, piezas de distintos tamaños le roban las horas a la escultora quien encuentra en ellas, más que en las palabras, su forma de expresarse. Caben entre las manos y se yerguen sobre las cabezas. Pesadas e imponentes algunas, sutiles e insinuantes otras, inmóviles todas comparten con los vivos el mismo aire imponiendo su presencia.

El primer acercamiento de Julia a la escultura lo tuvo en la universidad cuando estudiaba Pedagogía en Arte. Sin embargo, se dedicó varios años a la pintura antes de escogerla definitivamente. Se especializa entonces con los maestros Francisca Cerda y Osvaldo Peña. Actualmente, y desde 1994, participa en el taller de Consuelo de la Maza junto a otras artistas. Con ellas montó una muestra colectiva en el Instituto Cultural de Las Condes el año pasado (2006). Antes, había demostrado su talento en una muestra montada en el Parque de las Esculturas y organizada por la Municipalidad de Providencia (2000). En esa ocasión logró darse a conocer impactando incluso a compradores extranjeros que se llevaron sus piezas a Alemania, Estados Unidos y Canadá. Como muchas artistas Carmen Julia no está preocupada de comercializar su obra. Recibe abiertamente a quienes la buscan, ya sea dateados o porque se han topado con una pieza suya en alguna parte.

La artista trabaja con arcilla convertida en cerámica gres con distintas porosidades. Luego del horno aplica esmaltes y pigmentos que impregna usando brochas, esponjas y paños. Trabajando en forma continua puede terminar una pieza en dos semanas. Reconoce no hacer trabajos a pedido “Es muy difícil porque no viene de adentro. Ocasionalmente trabaja con vaciados en bronce y con papel cerámico, técnica esta ultima que conoció al realizar un diplomado con Andrea Pichaida en la Universidad Católica.

Sin prisa, pero sin pausa
Sencilla, acogedora y de pocas palabras… Carmen Julia habla de sus piezas con inocente humildad. Explica que con el tiempo ha ido aprendiendo, entre otras cosas, a ser más simple, a expresar más con menos. Dice apreciar y disfrutar la obra de Picasso y, en Chile, de Mario Irarrazabal, no tanto como referentes sino como motivadores.

Libre en su expresión y en la manera de vivir el arte, no asocia su trabajo con ningún estilo en particular, ni usa adjetivos para calificarlo. Destacan en ellas las formas curvas y vigorosas, el cuerpo humano y las expresiones abiertas, sin rostro, que permiten abrazar distintas emociones. De sus piezas Consuelo de la Maza ha dicho: “Podríamos decir que la poesía de estas obras no nace de la contemplación del dato de la realidad, sino del contenido emocional que surge de la relación crítica de la artista con la vida”.
Carmen Julia asegura que la escultura es tan suya que la asume como su extensión. No se imagina sin ella. Disfruta el proceso creativo que nace sin planes ni método. “A veces me enfrento con la mente en blanco y salen líneas como por accidente que me van dando inspiración. Otras veces, una fotografía, un cuadro, una escena cotidiana, pueden ser el comienzo con el que me enfrento al bloque de arcilla”. La música de fondo le sirve para concentrarse mientras modela y aparece la escultura. “Trabajar en tres dimensiones y poder recorrer los volúmenes tan vividamente es mágico. Me entretiene mucho, me relaja”, explica.
Carmen Julia pretende mantener viva su pasión, agregando más obras a su trayectoria y experimentando con formas y técnicas nuevas “Hay mucho por hacer… siento que siempre estoy aprendiendo”, concluye.

Texto publicado en Revista apóstol en familia Nª 43 - junio 2007
Periodista: Carolina Plá R.

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