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Dimensiones flotantes: Armonía y renacimiento
Con una mirada puramente oriental, Bahk Seonghi ha sorprendido al mundo. Sus esculturas de carbón y nylon no sólo rompen esquemas, sino que contienen en sí mismas un mensaje que va más allá del arte.Nacido en Corea del Sur (1966), Bahk Seonghi tal vez nunca pensó en convertirse en un artista de reconocimiento mundial. Su última exposición, en “Korean Eye 2009” de la Galería Saatchi de Londres, se suma a su presencia en Scope New York, Arco de Madrid y Basel Scope 9 sólo en este año. Todas ellas afirmaciones de un talento innato, al que el artista no pudo sino obedecer.Para Bahk nunca existió otra opción además de la de ser artista. En sus propias palabras “nació con este trabajo”. Se graduó de Bellas Artes en Seúl - especializándose en escultura-, y luego perfeccionó su arte en la Accademia di Belle Arti Brera, en Milán. Esta educación formal le permitió comprender la esencia de la escultura y desarrollar lo que hoy denomina sus “dimensiones flotantes”.Pedazos irregulares de carbón penden de hilos de nylon, formando estructuras y entrelazándose con el espacio que las rodea. Las esculturas flotantes del artista desafían las características preconcebidas de la escultura, jugando con lo sólido y lo frágil, la realidad y la ilusión. Mucho más que esculturas, son testimonios de una cultura y de una noción de mundo; del choque entre el ser humano y la naturaleza.En la cultura coreana, el carbón es un símbolo de purificación y además espanta espíritus malignos. Sin embargo, ese significado se aleja del concepto tras la obra de Bahk.En “Dimensiones flotantes” utilizo carbón y nylon para crear esculturas. El carbón es una expresión de la naturaleza y la libertad. Es una sustancia negra que purifica la energía. Representa la naturaleza que muere, pero renace. Es otra forma de existencia de un árbol, un amigo y compañero del hombre a través de su historia. El nylon en tanto, sutil, liviano y casi transparente representa la utilidad que le hemos dado a todas las cosas que nos rodean, lo artificial y lo técnico. Ambos materiales tienen distintos temperamentos, pero se encuentran en sincronía”.Esa búsqueda de equilibrio entre naturaleza y cultura, lo ha llevado a desarrollar un nuevo estilo de arte, alejado de lo tradicional.“Para representar la cultura me inspiro en la arquitectura, en donde el hombre reside y actúa. Para representar la naturaleza, utilizo el carbón, la última presencia de árboles que nos acompañan en este mundo. Ello, combinado, me permite extender el concepto clásico de la escultura. En general, ésta se percibe como figuras firmes, duras y pesadas en general. Pero mi trabajo tiene un temperamento totalmente contrario. Expreso lo frágil y liviano, pero que se alcanza a percibir como fuerte”.Espacio y ecologíaCada vez que Bahk expone, dedica bastante tiempo a reconocer el lugar físico en el cual instalará su obra. El lugar, más allá de representar una plataforma de exposición, tiene un significado artístico. La obra del artista se amolda al espacio al que ha sido determinada, jugando con las dimensiones espaciales y con el concepto físico y espiritual de llenar algo que antes estaba vacío.“Me interesa trabajar con el espacio, porque pienso que el uso de éste en conjunto con el arte provoca armonía; el cuerpo sólido junto con el lugar vacío. Al crear un espacio dentro del espacio, se crea profundidad y ésta permite aclarar confusiones, despejar el lugar físico. Sin embargo, para mi la palabra espacio no refleja el lugar físico donde existe mi trabajo, ni tampoco aquel que rodea a las personas. Ese “espacio” es el vocero del espacio mental, y entrega un conocimiento del interior de cada persona”.Y al interior de la mente del artista surcoreano donde su obra se transforma, que se convierte en un recipiente de una filosofía casi extinta.“Los occidentales piensan que el ser humano es el ser vivo más importante de la naturaleza. Por el contrario, las culturas orientales creen que el ser humano es parte de la naturaleza, tanto como un árbol. Es inevitable que el hombre deba coexistir con la naturaleza sin desbalancearla. Creo que debemos encontrar una armonía con la naturaleza, algo que en la actualidad se ha perdido y me preocupa”.Esa búsqueda de balance se traduce en la esencia de la obra escultórica de Bahk. Su arte es comparar la naturaleza con la cultura y arquitectura a través del uso de la ilusión.“La cultura es el mundo civilizado donde los seres humanos buscan convivencia. En tanto que la naturaleza es el estado naturalizado del universo, que aleja al hombre de su fuerza. Yo apelo a la armonía de ambas partes y espero que el espectador, al observar mi obra, piense en el medio ambiente y la naturaleza, pero que al mismo tiempo perciba la belleza y lo maravilloso del arte. Quisiera que comprenda mi obra de arte como un intento de crear conciencia y que reconozca la importancia de renacer y de reciclar”.
















































































