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- Reseña
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Al intentar conocer a alguien para mejor valorar lo que hace, inconscientemente lo comparamos con nosotros mismos. Es lo primero que se me ocurre decir de Audé Gutiérrez, que nos diferenciamos en que yo vengo del arte y él en cambio, desde hace 30 años, desde que comenzó una estadía en 3 lustros en Europa, ha estado preparándose para ser pintor, primero estudiando a los grandes de la plástica del siglo XX. (De entre los cuales reconoce su admiración por Picasso, Miró y Chagall), estudiando y alternando con artistas. Y de regreso en Chile, al cabo de otros 15 años y múltiples vicisitudes, termina construyendo su casa-taller en el pueblo Las Rojas, donde encuentra el espacio y la tranquilidad que necesita para su familia y para pintar. Allí espera cumplir sus sueño de vivir de la pintura, para lo cual confía en contactos que mantiene con galerías de arte del extranjero...
La pintura de Audé me parece de excelente calidad, pero manifiesto primero mi admiración por la osadía de emprender esta aventura heroica de dedicarse exclusivamente al arte en este rincón del mundo, en donde no logra vivir de ello, en circunstancias de que en Europa lo conseguía con cierta facilidad.
La pregunta entonces es obvia: ¿Porqué te viniste aquí, donde es tan difícil vivir dedicándose al arte? La respuesta de Aude es complicada. Quedémonos simplemente con que está en si tierra.
Aunque el pintor no le gusta hablar, es útil sonsacarle palabras, porque cuando éstas reflejan la calidad del hombre, se entiende mejor por su arte, que no es sino reflejo colorido de esa buena madera humana.
“No me gusta explicar mi pintura. Me gusta que sea mi pintura la que hable. Mi pintura tiene mucho de mis vivencias, de mi tendencia a la soledad, de esta época y de la realidad de otro tiempo que viví y que recuerdo. Nací en Chañaral y me impresiona mucho el desierto y esta región, cuyo paisaje y realidad van prevaleciendo en mi pintura del último tiempo. He absorbido mucho del ambiente del norte y eso está aflorando. Lo mío es rescatar el color de esta realidad”. “Los personajes de mi puntura son muy formales. Pero esto yo lo siento como una especie de crítica encubierta”.
Lo que yo percibo en la pintura de Audé, sin desmerecer su originalidad, es un positivo resabio de su admiración por Marc Chagall y cierto parentesco con el realismo mágico, misterioso e ingenuo del aduanero Rousseau, además de la ya reconocida influencia del entorno campesino en sus obras más recientes. A lo cual se agrega la nostalgia por el pasado, mencionada por el artista y que se manifiesta en un curioso parecido de su pintura con fotografías antiguas, en que los personajes posan siempre muy compuestos y endomingados, serios, como ausentes e irremediablemente aislados de los demás.
Audé Gutiérrez no pinta la realidad tal como es ni como la ve, sino como él la siente y la evoca, con un sesgo permanente de poética e irónica fantasía, en lo cual reside precisamente lo artístico... La calidad estética se manifiesta, además, en el refinamiento de las tonalidades grises, animado en ocasiones, con colores encendidos, que, no obstante se perciben como discretas sonrisas en medio de la nostálgica melancolía reinante.
En resumen, Audé vive para el arte, aunque todavía no logra vivir del arte. ¡Hay grandes ejemplos que vivieron algo parecido!
Por de pronto, gracias a esta porfía heroica, a 20 kilómetros de La Serena, se está consolidando una de las más valiosas manifestaciones de la cultura regional.
Rafael Paredes
Docente Escuela de Diseño
Universidad de La SerenaLa obra plástica de Audé Gutiérrez encierra, en sus múltiples dimensiones y formas, una sólida creación propia.
Resultado de un constante trabajo iniciado en la tradición pictórica de la Escuela de París, ciudad donde vivió y compartió actividades y exposiciones con connotados pintores, representativos de el Arte Latinoamericano actual.
Quisiera destacar su participación en la gran exposición de pintores de América Latina, realizada en 1982, en el Grand Palais en París, junto con otros artistas de la talla de Roberto Matta, Antonio Segui, Julio Le Parc, Botero y Cruz Diez.
Así mismo, comparte con estos consagrado, en la década de los ochenta, cuando expone en la ciudad de Tolouse en la Ville de Blagnac, y con los artistas emergentes como él.
Estas actividades de Audé se suma el aprendizaje de la técnica de la litografía en el histórico taller Cochuas, en la ciudad de Rouen.
Posteriormente, regresa a Chile, donde fija su residencia, primero en la Isla de Chiloé y luego en el Valle de Elqui cuyos paisajes, personajes y elementos enriquecen su colorido e influyen en su obra.
La tradición histórica de París, su clasicismo exigente de alta calidad, y el reconocimiento internacional, para su concepto de pintura que hoy lo mantiene vigente y lo presenta entre nuestros creadores contemporáneos en el mundo del arte.
Conversaciones, críticas y comentarios alegadores de diferentes y renombradas personas, coleccionistas, pintores, críticos, galeristas, grabadores y editores durante más de una década, tanto en Europa, como en diversas partes del mundo sustentan todas mis opiniones y comparto plenamente con ellos su admiración por la obra de Audé.
Bernardo Aedo Feliu
Director Taller del Grabado
Museo de la Solidaridad Salvador Allende

















































































21 Nov, 20114:23 pm
Un anorme trabajo de sintesis de las historias y vidas latinas, colores que rompen lo serio de los diferentes personages, cada uno de sus cuadros dan la impresión de leer Rulfo o Garcia Marquez.Imágenes de situaciones importantes, fuerza y color.
Me gustan !