Andrés Michelena

Andrés Michelena

Instalaciones / Conceptual

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Reseña

¿Hasta qué punto un Dios es un Dios per se? ¿Cómo se reconoce un Dios? ¿Será que un Dios necesita de un "pueblo" para ser Dios? ¿Qué tal si se plantea a Dios como un producto y la religión como su sistema de mercado? ¿Será posible la existencia de dioses huérfanos de culto, de ritos, de pueblo y reconocimiento?

Estas son algunas de las preguntas en las que el artista venezolano Andrés Michelena divagó al momento de idear la serie “Dioses sin Religión”. Altares portátiles, sudarios, ídolos de jabón, dioses enlatados y video-instalaciones de alto contenido satírico, componen la exhibición que ha sido presentada en México, Estados Unidos y Puerto Rico.

“A lo largo de mi vida siempre me he relacionado de una manera muy particular con los diferentes aspectos que rondan en torno a la espiritualidad, el esoterismo y la religión”, nos afirma el artista que practica budismo zen hace 3 años, agregando que su interés ha transitado por la meditación trascendental, el krishnamurti, el catolicismo carismático y la santería, entre otros.

Dioses sin Religión

Es este interés por la “intangibilidad”, como define él mismo, lo que lo llevó a conformar “Dioses sin Religión”, una cadena de instalaciones que aborda la fusión entre religión y mercado, pasando por el fetichismo iconoclasta y el marketing como aglutinador de masas.

Así, Michelena crea deidades como objetos de consumo, huérfanas de devoción en algunos casos, dignas de adoración en otros. La presentación, en todas, parece ser la clave, puesto que el contenido puede ser indefinido, maleable por la imaginación humana y la desesperanza. La fe, en conclusión, ya no es tan ciega y menos aún cuando el producto no satisface.

Juan Pablo Colin
periodista

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